Cristianismo Online:

Un fenómeno post pandemia

El 2020 cambió muchísimas cosas en nuestras vidas, y para los cristianos no fue diferente. Con las iglesias cerradas y el confinamiento, muchas congregaciones recurrieron a internet para seguir conectadas. Predicaciones en vivo, estudios bíblicos por Zoom, reflexiones y meditaciones online.

“La tecnología se convirtió en una aliada para no perder el ritmo espiritual. Pero lo curioso es que, aunque ahora las iglesias volvieron a abrir, muchas personas no regresaron.”

¿Por qué será que tantos prefieren quedarse en casa y seguir las predicaciones por redes sociales?

Uno de los motivos más obvios es la comodidad. ¿A quién no le gusta quedarse en pijamas, bebiendo algo fresco y ver una predicación sin salir de casa? Durante la pandemia, nos acostumbramos a esto, y para muchos se convirtió en una nueva normalidad. No hay que preocuparse por llegar a tiempo o por encontrar estacionamiento. Simplemente te conectás desde tu celular o tu compu y listo. Además, si te perdiste algo o querés escuchar de nuevo, ahí está la grabación a cualquier hora.

Otro punto es que las redes sociales se convirtieron en una gran fuente de contenido cristiano. YouTube, Instagram y Facebook están llenos de predicaciones, devocionales y mensajes inspiradores. Hoy podés escuchar a predicadores de todo el mundo con solo un click, y eso abre un montón de posibilidades para aprender y crecer espiritualmente.

También se puede interactuar, comentar, hacer preguntas, compartir pensamientos y hasta conectar con otras personas que están en la misma búsqueda espiritual. Todo desde el teléfono. Las redes sociales te permiten ser parte de una comunidad, aunque sea virtual, y para algunos eso es suficiente.

¿Y qué pasa con las iglesias tradicionales?

Aunque la tecnología fue clave para mantenernos conectados durante la pandemia, también generó una especie de desconexión con lo presencial.

Y, aunque ver una predicación online tiene sus ventajas, la iglesia no es sólo eso. Es el lugar donde hay encuentro y cercanía, donde las personas oran juntas, donde se abrazan y se comparten momentos únicos.

Lo que muchas iglesias están tratando de hacer ahora es encontrar el equilibrio entre ambos mundos: la facilidad de lo digital, pero sin perder el toque humano de la iglesia presencial.

Creo que lo más importante es no perder de vista que la fe se vive, entre otras cosas, en comunidad. Está bien aprovechar las redes sociales para seguir aprendiendo y alimentándonos espiritualmente, pero también es fundamental mantenernos conectados con los demás creyentes, ya sea en una iglesia física o a través de grupos de estudio virtuales.

Algunas formas pueden haber cambiado, pero el llamado sigue siendo el mismo: buscar a Dios con todo nuestro corazón, y recordar que no estamos solos en este camino.

Brenda Acosta tiene 33 años, es cristiana y le gusta escribir sobre distintos temas de interés. Trabaja en el centro de Multimedia de la Universidad Adventista del Plata.